Llegó el día más esperado por todos los hondureños. La esperanza, el entusiasmo y el amor a la Patria se conjugan este día para darle un espaldarazo a la democracia acudiendo masivamente a las urnas.
Cuando siete millones de hondureños dormían, un monstruo de 7.1 grados se ensañó con el país y dejó en 30 segundos de terror una estela de muerte y destrucción.