Sep 20, 2008 9:25 PM - por elcatracho Categoria: Nacional 0 comentarios
 Luego del incidente diplomático de hace ocho días, Hugo Llorens asumió funciones oficialmente
El embajador de Estados Unidos, Hugo Llorens, finalmente presentó anoche sus cartas credenciales al presidente Manuel Zelaya. El evento había sido postergado desde el viernes pasado, cuando Zelaya decidió no aceptar las credenciales en un acto de solidaridad con el gobierno boliviano. Según el presidente Evo Morales, detrás de la convulsión social en Bolivia estaba el gobierno estadounidense. Aunque la denuncia nunca fue confirmada, el mandatario hondureño se solidarizó. El desaire al gobierno de Estados Unidos provocó reacciones en diversos sectores políticos y económicos, que consideraron que la solidaridad debió manifestarse con los miles de hondureños que viven en Estados Unidos que envían casi 3,000 millones de dólares en remesas cada año. El evento se reprogramó para ayer. El inicio estaba previsto para las cinco de la tarde, pero inició con varios minutos de retraso porque primero se recibieron la cartas credenciales del nuevo embajador de España en Honduras. Acto seguido, Llorens llegó a Casa de Gobierno acompañado por funcionarios estadounidenses. Las notas del himno nacional de Estados Unidos marcaron el inicio del acto diplomático. Llorens se sentó a la derecha del gobernante, conversaron durante unos minutos, estrechó su mano y la del vicecanciller Eduardo Rosales y salió del salón. Inmediatamente después sonó el himno nacional de Honduras. Zelaya Rosales se llevó la mano derecha a la sien, como un saludo a la bandera que curiosamente tenía a sus espaldas. Conferencia La conferencia de prensa inició a las 6.35 de la tarde. El gobernante indicó que se permitirían cuatro preguntas, tres de las cuales fueron para el nuevo embajador estadounidense. Sin perder la sonrisa de su rostro, Llorens respondió con serenidad las preguntas de cuatro privilegiados periodistas. El diplomático aseguró que las relaciones con Honduras son inmejorables y están fortalecidas. Respecto a las diferencias que tuvo el embajador Charles Ford al final de su gestión, Llorens dijo que tenía un profundo respeto por su antecesor, eran amigos y respetaba su trabajo. Sin embargo, advirtió que cada embajador tiene su propio "estilo" de representar al pueblo estadounidense y en su caso se dejaría llevar por sus 26 años de experiencia en el campo diplomático. Resaltó que estuvo hace una década en el país y por eso tiene muchos amigos. Considera a Honduras "su casa" y reiteró que se siente orgulloso de representar a su gobierno y pueblo con dignidad. Respecto a la política migratoria, indicó que es invariable y que no se politiza. Descartó que exista cacería contra los hondureños, como se ha informado en el país. El presidente Manuel Zelaya dijo que Estados Unidos es un país amigo y aliado. Estas palabras contrastan con las del presidente Hugo Chávez durante la adhesión al Alba. En esa ocasión, Zelaya dijo que compartía todo lo expresado por Chávez. Zelaya recibió las cartas credenciales de Llorens en la Casa Presidencial y luego se reunió en privado con el diplomático. El pasado 12 de septiembre, el presidente Zelaya "postergó" la recepción de credenciales del diplomático, según dijo, en solidaridad con Bolivia por la "intromisión" de Washington en los asuntos internos de ese país. El presidente boliviano Evo Morales expulsó al embajador estadounidense en La Paz, alegando intromisión del diplomático en la situación interna, que la semana pasada desembocó en sangrientos disturbios. El 25 de agosto, Zelaya firmó la adhesión de Honduras a la Alternativa Bolivariana de las Américas, Alba, fundada por el presidente venezolano Hugo Chávez, a pesar del rechazo del empresariado y buena parte de las fuerzas políticas del país. El presidente hondureño, que juró en su cargo en enero de 2006, pertenece al derechista Partido Liberal pero ha dado un giro a la izquierda. Los dirigentes empresariales y políticos de la oposición y del propio Partido Liberal habían advertido del riesgo de que la adhesión de Zelaya al Alba provocara una mayor ola de deportados hondureños, y el temor aumentó tras la negativa a recibir al nuevo embajador el viernes pasado.
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