Sep 13, 2008 7:35 PM - por elcatracho Categoria: Internacional 0 comentarios
 Los menores huyeron de los abusos físicos y sexuales
"Tenía miedo de que inmigración viniera e intentara deportarnos y separar a nuestra familia", dijo ayer Ixy Mejía García, de 14 años, sentada en un sofá entre su hermana mayor Wendy, de 15 años, y su hermano Tony, de 12, en la casa de su padre en Long Island.
"Ahora que somos legales, siento que todo es posible", añadió.
El juez de inmigración Gabriel Videla decidió el martes que los niños no fueran deportados a Honduras, añadiendo que han "sufrido dificultades increíbles". Los jóvenes fueron descubiertos al cruzar ilegalmente la frontera entre México y Texas en 2005, con un amigo de su padre.
Maltratados
Videla dijo que los tres "fueron golpeados a menudo y las niñas fueron violadas. Fueron maltratados porque no podían protegerse y no tenían a nadie que los protegiera".
"Debido a los malos tratos a que se han enfrentado, no podemos repatriarles", declaró el juez.
El abogado de la familia utilizó una inusual provisión de la ley para demostrar que los niños fueron identificados y perseguidos porque no tenían la protección de sus padres. En su fallo, el juez citó un informe del Departamento de Estado sobre las prácticas de derechos humanos en Honduras, según el cual, el abuso de niños es un problema grave en el país y que los jóvenes sin protección de sus padres son explotados y sufren abusos en muchas ocasiones.
Una llamada al fiscal del caso, que representa al departamento de Seguridad Interior, no recibió respuesta inmediata. El Gobierno tiene 30 días para decidir si apelará el caso.
La odisea
La dura odisea de los niños empezó hace 10 años cuando el huracán Mitch destrozó su casa, forzando a su padre a emigrar a Estados Unidos. Margarito Mejía recibió "un estatus temporal de protección", que permite a solicitantes quedarse en Estados Unidos por varias razones, incluidos desastres naturales.
Mejía logró salir adelante trabajando y dejó a los niños a cargo de parientes suyos en Honduras después de que su madre los abandonara tras el huracán Mitch.
Los abusos
En 2005, Mejía se enteró de que sus hijas eran abusadas sexualmente por un primo y que Tony era golpeado por otro pariente.
Después de que los niños fueran detenidos cuando entraban en Estados Unidos, se les permitió vivir con su padre mientras un abogado intentaba lograr la manera de que se pudieran quedar en el país legalmente.
El abogado David Sperling logró convencer a las autoridades de que a los niños se les debía conceder el asilo bajo un término legal que los describe como "grupo social" identificado para ser perseguido. Fueron identificados, explicó, porque los parientes sabían que los padres no los podían proteger. AP
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